viernes, 2 de marzo de 2012

POR QUÉ TRABAJAMOS LA DIGNIDAD HUMANA DESDE 1997

 POR QUÉ TRABAJAMOS LA DIGNIDAD HUMANA DESDE 1997

Sabemos que los actuales estilos de vida de las personas y en su desarrollo social  tienen un altísimo impacto ambiental del que criticamos pero no damos cuenta. La tendencia impuesta por los mismos en su afán de sobrevivir a un mundo hostil en sus relaciones interpersonales;   avanza decididamente hacia el aumento de la inequidad social. Asistimos a un tiempo devastador para la dignidad humana de las mayorías y para la vida en muchas de sus formas. Atravesamos una situación de profunda crisis en la que algunas preguntas emergen con fuerza de interpelación. ¿Cuál es en nuestro tiempo el sentido de la educación? Creemos que toda respuesta ha de estar ligada a la interpretación de la realidad y a la disposición para operar sobre ella.? Como operamos en nuestro contexto si en verdad nos sentimos que pertenecemos a el? O somos meros espectadores de una realidad que se desmorona aceleradamente y dejamos ir sin tomar decisiones que nos favorecen por que no vemos  lo que en realidad somos?

Aprender con otros a leer el entorno con lleva la potencia de acción, la de argumentación, la de participación. Contexto y cultura serán entonces los ámbitos alfabetizadores que permitirán a docentes estudiantes  palpar y reconocer cómo se construyen significados acerca del ambiente, cómo los sujetos sociales adscriben a estos significados en el marco de relaciones de empoderamiento, de  transmisión y de  manejo y dominio  de poder instituidas, como así también a partir de su reposicionamiento como sujetos de derecho. Contexto y cultura serán también los escenarios que impulsarán la visualización de otros mundos posibles… Todo ello supone el requisito de contextualizar y ampliar  el currículo, es decir, de repensar la tarea escolar a la luz de:
·         una nueva ética, que oriente los valores y comportamientos colectivos hacia objetivos de sustentabilidad
·         una nueva concepción del mundo, como sistema complejo. Apostamos a una escuela que amplíe los espacios de decisión  legitime el diálogo de saberes y la construcción colectiva, convoque al ejercicio de una ciudadanía crítica y propositiva, desde la niñez.
Pero hacer educación ambiental no es sólo tarea de la escuela. Corresponde a los gobiernos locales y a las organizaciones de la sociedad civil, en tanto instancias cercanas a la comunidad, ligar a los ciudadanos a través de identificaciones con lo comunitario que impulsen la recreación de lo dado, sobre la piedra fundacional de la sustentabilidad. La idea de sustentabilidad comprende cuatro dimensiones:
Ø  una dimensión ecológica, que implica el respeto por los ciclos y productividad propia de la naturaleza, la disponibilidad y finitud de los recursos y la biodiversidad.
Ø  una dimensión social, referida a la justicia, la equidad y la aceptación de la diversidad
Ø  una dimensión económica, vinculada a la distribución del espacio ambiental y de sus bienes
Ø  una dimensión política, relativa a las formas de gestión y a la formulación de líneas de acción

Ser ciudadano implica vivenciar nuestro horizonte cotidiano como espacio vital que sólo podrá ser transformado y preservado desde el común sentimiento de lo propio. Propiciando y compartiendo este aprendizaje, apostamos a la capacidad de indagar, comprender, cuestionar y comprometernos, en pro de desplegar mejores modos de habitar la ciudad –y
el mundo- en que vivimos y convivimos. La dignidad es cuestión de hacer todos los dias un acto de vida, a proposito ......  hoy es un buen dia para aprender a aprehender