En este lugar se encuentan contenidos relevantes y pertinentes a la Educaciòn Ambiental que se ha trabajado con estudiantes de la Institucòn Educativa Distrital Alvaro Gomez Hurtado. Buscamos nuevos retos en los paradigmas actuales.
El punto de partida y de llegada de los conceptos de las ciencias es el mundo de la vida, esto es, el mundo de las calles, de los almacenes, de los parques, de los salones de clase, de la casa, y por que no de la huerta escolar; el mundo que vive cotidianamente, sin reflexión de él, tendiendo como instrumento de reflexión el saber en sus diferentes manifestaciones para ampliar la interpretación y el conocimiento. El mundo de las ciencias esta atravesando por las ideas, las teorías. Pero el origen y el objeto de las ciencias esta en el mundo de la cotidianidad. El sentido de las ciencias naturales es el mundo de la vida. Ver el mundo desde la perspectiva de las ciencias. Por eso es importante que el estudiante sepa por que crecen las plantas, que características tienen los alimentos que consumimos, como se prepara la tierra y muchos interrogantes que se tejen en torno al trabajo del proyecto huerta escolar
Hoy enfrentamos el peligro que la vida termine. El mundo es un sistema ecológico, en nuestra casa, nuestro jardín, nuestra huerta, nuestro parque y aquellos ambientes donde interactuar con el mundo natural se torno mas que necesario. Por esto el conocimiento científico ha de permitirnos comprender que el planeta tierra es nuestra casa que debemos cuidar. Es responsabilidad del maestro orientar a los futuros habitantes para solucionar problemas de contaminación y destrucción, orientar desde la ciencias y la ética comprender para actuar en el, sabiendo que las acciones tienen múltiples implicaciones.
Una de las principales conclusiones de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, fue que la protección ambiental y el desarrollo económico requieren soluciones globales. En este sentido, la "Cumbre de Río" fue un hito histórico, puesto que por vez primera se logró poner de acuerdo a países de todo el mundo para adoptar un nuevo enfoque sobre el desarrollo basado en la desaparición de la pobreza y la protección del medio ambiente. Sin embargo, la escasa voluntad real de los países industrializados, como ha quedado reflejado en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o en el incumplimiento del Protocolo de Kyoto por parte de Estados Unidos, siendo el país que emite una cuarta parte del principal gas de efecto invernadero, el dióxido de carbono (CO2), ha supuesto que los problemas ambientales no sólo no desciendan, sino que sigan aumentando.
Los defensores de la globalización aseguran que algunos problemas ambientales, como la calidad del agua y ciertos tipos de contaminación, mejoran al crecer el nivel económico, o que el libre comercio favorece el uso eficiente de recursos y la difusión de tecnologías limpias y que contribuye a acabar con subvenciones y políticas que favorecen productos y actividades ambientalmente nocivos. Sin embargo, quienes rechazan el desarrollo de la globalización aseguran que es un hecho histórico que el aumento de la producción estimulado por el libre comercio y la mejora de la eficiencia supongan un mayor consumo de recursos, y que problemas como la generación de residuos y las emisiones de CO2 parecen crecer con el nivel de riqueza. Respecto a las "ventajas" del libre comercio, sus críticos reprochan que el mercado no selecciona por sí mismo productos y actividades más limpios que los actuales a no ser que le produzca una rentabilidad económica directa, cosa que no siempre se da. La idea del "mercado verde", siguiendo fórmulas neoliberales para resolver los problemas ambientales, también ha cobrado especial auge en los últimos años.
La idea del "mercado verde" también ha cobrado especial auge en los últimos años
Así, cabe destacar el impacto ambiental de prácticas como la "revolución verde", que promovió en el Tercer Mundo una agricultura muy contaminante e insostenible, con un enorme uso de agua, fertilizantes, venenos químicos y energía, con la justificación de "acabar con el hambre en el mundo".
Asimismo, los problemas medioambientales también afectan a la globalización, puesto que la economía depende en última instancia de la Naturaleza
Los problemas medioambientales también afectan a la globalización, puesto que la economía depende de la Naturaleza
. Los costes de reparación de daños ambientales o los conflictos sociales originados por la degradación ambiental pueden suponer sendos obstáculos para la liberalización económica. En este sentido, la historia ofrece ejemplos de declive de civilizaciones en el que los factores ambientales tuvieron un gran efecto.
Cómo evitar las consecuencias negativas de la globalización
Los detractores de la globalización mantienen que una solución duradera a los problemas ambientales globales pasa necesariamente por una profunda reestructuración de las relaciones económicas y las políticas internacionales, sobre bases de equidad y justicia social y fortaleciendo unas normas ambientales debilitadas por los intereses del libre comercio. Dado que no se conocen realmente las consecuencias de los cambios ambientales globales que se están provocando con este modelo económico, el principio de precaución debería llevar al establecimiento de límites rigurosos a estas alteraciones, como por ejemplo la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Por su parte, los defensores de la globalización aseguran que los problemas ambientales surgen de una regulación inexistente o inadecuada de la producción y el consumo, por lo que la globalización no sería su causa. Así, consideran que las soluciones no deberían plantearse limitando el libre flujo de inversiones, mercancías y servicios, sino fortaleciendo las políticas ambientales, maximizando los beneficios y minimizando los costos para la sociedad.
LA SOLUCIÓN SUSTENTABLE Y EFICIENTE PARA ALIMENTAR AL MUNDO EN EL FUTURO INMEDIATO
En el año 2050, cerca del 80% de la población humana residirá en centros urbanos y, según la mayor parte de las estimaciones, la población humana aumentará alrededor de 3 mil millones de personas durante ese periodo. Así mismo, se estima que será necesario contar con alrededor del 20% más de tierra productiva para poder alimentar a tanta población; en total, una superficie similar a Brasil sería necesaria para asegurar el alimento si las prácticas agrícolas no cambiaran... En la actualidad, en todo el mundo, más del 80% de la tierra que es adecuada para la producción de cultivos agrícolas ya está en uso, según fuentes de la FAO y la NASA. Históricamente, alrededor del 15% de la producción agrícola se pierde como residuo, por malas prácticas de gestión. ¿Qué se puede hacer para evitar un desastre inminente por falta de recursos para alimentar a tanta población...? La solución es la agricultura urbana en granjas verticales [AU/GV]. El concepto de agricultura de interior no es nuevo, ya que la producción de tomates en invernadero y de una gran variedad de productos agrícolas viene practicándose desde hace mucho tiempo. Lo que es nuevo es la necesidad urgente de ampliar y mejorar esta tecnología para poder alimentar a otros 3 mil millones de personas más, por lo que, necesariamente, un enfoque completamente nuevo y alternativo a la agricultura convencional debe ser diseñado y desarrollado, con el empleo de las tecnologías más avanzadas.
La granja vertical debe ser eficiente, barata de construir y segura para operar. Si se implementa con éxito, la producción agrícola se volvería sustentable, ofreciendo un variado suministro de alimentos y ocasionaría la reparación natural de los ecosistemas que se usan actualmente para la ineficiente agricultura practicada en exterior de modo convencional...
La especie humana tardó 10.000 años en aprender a cultivar los agroalimentos de los que hoy disponemos.
A lo largo de ese camino, hemos agotado la mayoría de las tierras cultivables, lo que nos ha llevado a tener que usar fertilizantes y muchos otros productos químicos para poder asegurar las cosechas... En ese mismo plazo, nos hemos convertido en una especie urbana, en la que el 60% de la población vive en las ciudades. Esto significa que la mayoría de los seres humanos viven hoy protegidos de los elementos adversos del medio natural. Y, sin embargo, nuestros alimentos no lo están, ya que su producción depende continuamente de que haga buen tiempo para que se produzcan las cosechas... pero, si se produjeran masivas inundaciones, sequías prolongadas, huracanes, monzones y las graves transformaciones atribuidas al cambio climático, se destruirían millones de toneladas de valiosos cultivos que harían peligrar nuestro sustento... Las granjas verticales ubicadas en las poblaciones garantizarían con seguridad el alimento y su producción natural dentro de un medio ambiente controlado en nuestros centros urbanos. Si no lo hacemos, en unos 50 años, habrá más de 3 mil millones de personas que seguramente pasarán hambre, y el mundo se convertirá en un lugar mucho más inseguro e inestable...